Columnas de Opinión
2014: Un año de contrastes

Por: Francisco Álvarez Sanen
Los últimos 6 meses del año pasado fueron dantescos para los que ostentan el poder. De repente, de la nada, comenzaron a salir a la luz pública masacres como la de Tlatlaya, y un poco más adelante la de Iguala, que ponían en serios aprietos el sistema de justicia en México, y su incapacidad para llevar a cabo una investigación sin sesgos políticos y que conduzcan a conclusiones claras y concisas, todo esto acompañado de torpes movimientos por parte del gobierno federal que solo comprometían su actuación en los hechos y exacerbaban el ánimo de los que resultaron afectados e indignados por lo que sucedía a la vista de todos. Por si esto fuese poco, sale a la luz pública la llamada “Casa blanca de Las Lomas” de la pareja presidencial, y su inexplicable adquisición y relación con un claro grupo inmobiliario beneficiado en los últimos años por el grupo en el poder con contratos por miles de millones de pesos; ni hablar del terrible manejo de la crisis y el internacionalmente conocido vídeo de la primera dama sembrando más dudas con una burda explicación. Por otro lado, lo inevitable llegó cuando la corrupción e irresponsabilidad han asolado a un país por años: Devaluación e inflación. Nada podría ser peor para los que apostaban al olvido y apatía del mexicano que una crisis económica. La caída de los precios del petróleo no pasaran factura para este año, un presupuesto histórico basado en la recaudación a diestra y siniestra de impuestos, así como la adquisición de un seguro para cubrir la caída de los precios del petróleo, paliará los efectos del saqueo y la incompetencia. Para 2016 y si el panorama sigue igual en el plano financiero, estaremos entrando al lumbral de la peor crisis económica y social de los últimos años. De todo corazón deseo que no sea así.
2014 fue un año de contrastes, y no porque hayan mejorado o empeorado las cosas en un año, sino porque el guión, la simulación y todo el teatro montado y sostenido por años para mantener privilegios ha sido seriamente cuestionado: para una muestra el Teletón. Lamentablemente no hubo contraste para los más pobres y los sedientos de trabajo digno y justicia social, para ellos todo sigue igual o peor; ni se diga en las cúpulas de poder, no hubo contrastes en su proceder y toma de decisiones, ni hablemos de una reivindicación. Lo que vimos fue lo inevitable: el desplome del actual modelo económico y social de un México que ya no aguanta más y que se está reflejando en actos de barbarie y extrema violencia y por otro lado, en el descontento ciudadano que se ha movilizado para exigir una revisión total de las estructuras del poder en México. Espero que este 2015 no sea un año de contrastes. Para beneficio de todos, lo mejor sería un 2015 que se distinga y que pase a la historia como el año de la regeneración, y que marque el camino de la transformación de la vida pública de nuestro país. Depende de nosotros.