Columnas de Opinión
Duda razonable
Once leños más al fuego
Carlos Puig
Me robo el título de la columna de hoy del TL de Twitter del periodista Luis Pablo Beauregard.
Se refiere, por supuesto, a los 11 detenidos del jueves 20 de noviembre, a quienes la Procuraduría General de la República los ha consignado por su probable responsabilidad en la comisión de diversos delitos del fuero federal, como homicidio en grado de tentativa, asociación delictuosa y motín.
Acusar en exceso, “aventarle el libro completo”, dirían los americanos, es uno de los más arraigados vicios de nuestro sistema judicial. Hay una lógica fundada en la ineficiencia y falta de investigación: acusa que algo quedará. Y sobre todo, acusa grandote para tenerlos guardados un rato, que algo pasará. Quiero decir que esto no es nuevo, es una de las peores prácticas de nuestros ministerios públicos. Nadie imagina que frente a un juez federal alguien pueda probar intento de homicidio o asociación delictuosa de esos 11 en particular.
Tal vicio, por discrecional, crea su contrario, así se entiende que ni uno solo de los detenidos ese mismo día en las cercanías del aeropuerto, donde se vieron enfrentamientos de mucha violencia, siga tras las rejas.
Esos dos casos son ejemplo suficiente de la politización de la justicia. El gobierno del DF, que detuvo a los del aeropuerto, no quiso líos y los acusó de delitos menores; el federal, vaya usted a adivinar por qué, los mandó a penales federales.
Toda una farsa que se completará ahora que salgan por las mismas razones que entraron, una decisión política, y todo quede igual.
Las consecuencias son obvias: se habrá premiado a los policías. Esos que gritaban putas a las mujeres y madreaban indiscriminadamente a quien se toparon. Se premiará a los verdaderos sujetos violentos, que eran muchos más que 11, y, me temo, no eran esos 11. Se premiará a los ministerios públicos que incomunicaron, no vieron golpes, no permitieron cambio en la defensa y mandaron a Veracruz y Nayarit a detenidos en el Distrito Federal.
Es decir, se ha premiado un modus operandi que es parte de la falta de justicia, impunidad, y ausencia del Estado de derecho.
Esta semana el Presidente hará un anuncio importante sobre esto. ¿Qué tal si empieza con una revisión a fondo de lo que sucedió entre el jueves 20 en la noche y hoy? ¿Y qué será diferente con las propuestas que presentará?
dudarazonable@milenio.com
Twitter: @puigcarlos
Sobre la maldita apuesta económica
El primer trimestre de 2014, contra lo que había prometido el gobierno de que vendría una aceleración económica, fue decepcionante.
Leo Zuckermann
En marzo crucé públicamente una apuesta en FOROtv. Me temo que gané. Créame: quería perderla con todo mi corazón, cabeza y billetera. El haberla ganado significa que la economía mexicana sigue débil y a nadie le conviene eso. Aparte de todos los problemas que aquejan al gobierno de Peña, sume usted dos años de crecimiento económico para el olvido. Las expectativas de una economía dinámica simple y sencillamente no se han cumplido. La política keynesiana de mayor gasto gubernamental con efectos multiplicadores sobre el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) no ha funcionado. La realidad es que la economía crece a una lentitud exasperante.
El año pasado, la Secretaría de Hacienda pronosticó que el PIB crecería 3.9% en 2014. Desde marzo sostuve que ni yendo a bailar a Chalma se lograría este número. Junto con el economista Gerardo Esquivel, colaborador de mi programa en FOROtv, le apostamos una cena a Raúl Feliz, Andrés Antonius y Luis de la Calle, todos ellos economistas y también colaboradores de Es la hora de opinar, que la economía no crecería por arriba del 3%.
Nuestros contrincantes estaban convencidos que ganarían por muchas razones. Pero, sobre todo, tenían a la aritmética a su favor. Y es que el crecimiento anual de 2014 se determinaría por el nivel del PIB a finales del año dividido entre el PIB al término de 2013. Como el crecimiento del 2013 fue tan bajo (1.4% según cifras revisadas por el INEGI) contaban con la ventaja de un denominador relativamente chico. Con que la economía se acelerara un poco, resultaría más o menos sencillo obtener un crecimiento superior al 3%.
Desgraciadamente, no sucedió. El primer trimestre de 2014, contra lo que había prometido el gobierno de que vendría una aceleración económica, fue decepcionante. Esto orilló a la Secretaría de Hacienda a ajustar su pronóstico a la baja. Estimó, ahora, en 2.7% el crecimiento real del PIB para todo 2014. Vino entonces el anuncio del INEGI del crecimiento del segundo trimestre que también resultó bajo. El gobierno prometió, de nuevo, que la aceleración sucedería durante el segundo semestre del año. Otra vez no sucedió. Hace unos días el INEGI informó que el crecimiento durante el tercer trimestre de 2014 fue de 2.2% en términos anualizados: una decepción más.
El subsecretario de Hacienda de nuevo salió a dar la cara para dar la mala noticia (el secretario Videgaray sólo da las buenas): el gobierno revisó de nuevo su estimación de crecimiento a la baja. Ahora, en lugar de dar un solo número, estableció un rango al estilo del Banco de México: entre el 2.1 y el 2.6%.
No hay manera de que vayamos a llegar a la cifra superior. Todo indica, más bien, que el crecimiento estará por ahí de la inferior. Si bien nos va, este año la economía crecerá por ahí del 2.2%. Si tomamos en cuenta esta cifra, más la del 2013 que fue de 1.4%, es posible concluir que los dos primeros años de Peña han sido muy decepcionantes para la economía: ambos por debajo del promedio anual al que ha crecido la economía mexicana desde los años ochentas (2.5%).
Hacienda identificó los factores que han impulsado el crecimiento este año. Destacan una mayor producción de las exportaciones no petroleras y la inversión gubernamental para reactivar el sector de la construcción. En cuanto a los factores que frenaron el crecimiento sobresale “la menor actividad petrolera, que fue el resultado de una menor plataforma de producción de Petróleos Mexicanos, en el periodo julio-septiembre se registró una producción de 2.4 millones de barriles diarios, menor a los 2.5 millones de barriles diarios proyectados”; esto aunado a una caída en los precios de la mezcla mexicana.
La economía sigue débil a pesar de que el gobierno está gastando mucho. Los pronósticos no son halagüeños. Ya también se están revisando las cifras para 2015. Si antes se pensaba que el año que entra creceríamos por ahí del 4%, ahora se cree que estará más cercano al 3%. El hecho es que, por desgracia, Esquivel y yo ganamos una cena que nos sabrá a ácido.
Twitter: @leozuckermann