Columnas de Opinión
Consulta Popular: un abanico de posibilidades

Francisco Álvarez Sanén
Cuando comenzamos las visitas casa por casa, la primera sorpresa que nos llevamos fue la aceptación que encontrábamos en las personas que visitábamos en sus hogares. Las estimaciones que hicimos al principio, se quedaron cortas al pasar de los días, ya que la gente de inmediato plasmaba su firma para algo que, de acuerdo a su sentir, expresaría su rechazo directo a la reforma energética y el proceso de aprobación que desde el año pasado comenzó; de un borrón, miedos y dudas por parte de los brigadistas se disiparon: nos respaldaba el arrastre de Andrés Manuel en esta región, la crisis económica actual, el aumento constante del gas, gasolinas y la luz, pero sobre todo, el rumor de que existe la posibilidad de que nos “arrebaten” el recurso natural que ha moldeado a México de 1938 a la fecha: el petróleo. Reconozco que el obtener resultados a base de rumores es alimentar la desinformación e incertidumbre, poco a poco, entramos en la disyuntiva de obtener resultados cuantitativos, o, cualitativos; por supuesto, se escogió la segunda opción, a sabiendas de que implicaba mayor desgaste y riesgo de entrar en debate y confrontación de ideas irreconciliables, pero conscientes también que no tiene ningún caso visitar casa por casa a la gente sin tratar de informar y convencer de las bondades de una consulta popular sobre un tema trascendental para los mexicanos. El hacer creer que el plasmar la firma, es un plasmar un NO rotundo a la reforma, es tan erróneo como lo es desinformar, y tan oportunista como ilusionar; al final, si un ciudadano convencido firma para ser consultado por primera vez en toda su vida sobre una decisión gubernamental, abre un abanico de posibilidades para establecer una democracia participativa aquí en Palenque, y en todos los municipios de México.
Muy independiente de la generosa aceptación de los palencanos a la posibilidad de llevar a cabo una consulta popular, creo que esta campaña de promoción llega en el momento indicado, sobre todo por el contexto político local y la controversia que ha generado la remodelación de nuestro parque central y la construcción de un boulevard sobre la entrada principal de Palenque, a partir del nuevo aeropuerto y culminando en la también remodelada Cabeza Maya. Estas dos obras, han generado la suficiente controversia y molestia como para analizar sus alcances, supuestos beneficios y procesos de ejecución; lamentablemente, una vez que se inició la ejecución de la obra, se puede decir que es demasiado tarde para incluir en ella la aprobación y participación de la ciudadanía, por muy autoritario que parezca ignorar el sentir de la población. Tal parece, que el quejarnos mientras vislumbramos como se hace y deshace la imagen urbana de nuestra ciudad, y a la vez, se dan a conocer presupuestos desproporcionados y tiempos de entrega que nunca se cumplen, es el único camino que le queda al ciudadano palencano, y yo pensaría igual, si no tuviese conocimiento de las consultas populares, referéndums y plebiscitos, que alrededor del mundo y también en México, se han llevado para darle peso a la voluntad popular. Tal es el caso de la ciudad de México que en 2002 utilizó la figura del plebiscito para darle certeza y legitimidad a la decisión de construir un segundo piso en el periférico, al final, la ciudadanía optó por el sí, y se construyó la obra que tantos beneficios ha arrojado al asfixiante tráfico de la Cd. de México. Existen infinidad de ejemplos en el mundo acerca de cómo la voluntad popular tomó decisiones trascendentales para la vida pública de sus comunidades, y ahora más que nunca, debe ser tomada en cuenta para llevarla a la práctica aquí en Palenque, como parte de las propuestas que deben acompañar a los candidatos que buscarán la presidencia municipal el año próximo. No tiene nada de malo importar experiencias de democracia participativa, siempre y cuando, no sean artilugios para legitimar lo ilegítimo.
Por último, me gustaría compartir una experiencia alarmante que hemos ido detectando conforme avanzamos en las visitas casa por casa: de cada 100 personas que contactamos, entre 6 y 8 no saben leer –parece ser que el analfabetismo ya dejó de preocupar a las autoridades correspondientes- y por otro lado, entre 10 y 15 personas nos expresan su total incredulidad ante cualquier ejercicio democrático que se esté promoviendo. Con justa razón, la desconfianza ha ido en aumento, sobre todo cuando los fraudes electorales han sido la constante y el poder del dinero determina el destino de una comunidad; también, el teatro y la simulación que han contaminado todo el poder legislativo y las maniobras distractoras que utilizan de manera astuta para aprobar sin discutir leyes que atentan directamente contra la economía nacional y el patrimonio de millones de mexicanos. Al parecer, la estrategia de desanimar y llenar de apatía a la población ha avanzado dentro de nuestra sociedad y así desactiva la participación ciudadana, logrando que una pequeña minoría gobierne a sus anchas, y sin que nadie los moleste, el destino de millones de mexicanos. Aquí en Palenque tenemos un clarísimo ejemplo, la apatía de la zona urbana ha surtido efecto en los últimos años, con un 49 por ciento del padrón electoral y en aumento; el área conurbada de Palenque tendría mayor peso y participación a la hora de elegir a nuestras autoridades, y así lograr el equilibrio que tanto hace falta entre las necesidades de la zona urbana y la zona rural. Promovamos y participemos en la petición de una consulta popular para la reforma energética. No está de más que nos pregunten a todos el destino de nuestros energéticos, y por otro lado, fortalezcamos la democracia participativa de Palenque para bien de la ciudadanía, y para mal de los malos gobernantes, que ya se están relamiendo los bigotes por regresar y hacer de las suyas.