Nacional

Crece el desplazamiento de mexicanos

Cada vez más personas mexicanas se ven obligadas a abandonar sus hogares y trasladarse a otras regiones del país para proteger su vida y la de sus familias, una situación que comienza a reflejarse con mayor fuerza en los albergues que brindan asistencia humanitaria a personas en contexto de movilidad.

Estos casos representan una nueva realidad dentro de la crisis de protección en México: ciudadanos que, a diferencia de quienes llegan desde otros países, no cruzaron una frontera internacional, pero tuvieron que dejar sus comunidades ante situaciones que les impiden permanecer en ellas de manera segura.

El fenómeno ha sido documentado por 19 organizaciones integrantes de la Red de Documentación de las Organizaciones Defensoras de Migrantes (Redodem), en su informe anual “Migrar en la sombra: la transformación de la crisis de protección en México durante 2025”.

De acuerdo con el informe, la presencia de personas mexicanas en los albergues ha aumentado de manera importante durante los últimos años. En 2023 fueron documentados 748 casos de connacionales atendidos; para 2024 la cifra fue de 685, mientras que en 2025 alcanzó los 901 casos.

El crecimiento también se observa en la proporción que representan dentro del total de personas atendidas en estos espacios. En 2023, las mexicanas y mexicanos representaban 1.4 por ciento de los registros; en 2024 aumentaron a 1.8 por ciento y, para 2025, llegaron a representar 9.4 por ciento.

Con este incremento, México se convirtió en el tercer país de origen de las personas que buscaron atención y refugio en los albergues documentados por las organizaciones defensoras de migrantes.

La situación refleja una transformación en los perfiles de las personas que requieren protección humanitaria en territorio mexicano. Mientras los albergues continúan atendiendo a personas extranjeras que enfrentan restricciones migratorias, violencia y otras condiciones de vulnerabilidad, cada vez reciben a más mexicanos que han tenido que desplazarse dentro de su propio país.

El desplazamiento forzado interno puede ocurrir cuando las personas se ven obligadas a abandonar sus comunidades debido a situaciones que ponen en riesgo su seguridad, integridad o patrimonio. Al no cruzar una frontera internacional, quienes enfrentan esta situación permanecen dentro de México, pero pueden quedar expuestos a nuevas condiciones de vulnerabilidad durante su traslado y búsqueda de un lugar seguro.

Los datos de Redodem muestran que este fenómeno ha adquirido una mayor presencia en los espacios de atención humanitaria. El incremento registrado durante 2025 evidencia que los albergues no solamente funcionan como puntos de apoyo para personas migrantes provenientes de otros países, sino también como lugares de protección para mexicanos que han sido desplazados de sus comunidades.

El aumento de connacionales atendidos también ocurre en un contexto en el que las organizaciones han advertido sobre la transformación de las dinámicas de movilidad humana en México. Las personas extranjeras enfrentan mayores controles migratorios y riesgos asociados con la violencia criminal, mientras que los mexicanos desplazados encuentran dificultades para acceder a mecanismos de protección y asistencia.

Para las organizaciones defensoras de derechos humanos, esta situación plantea nuevos desafíos, debido a que el desplazamiento interno requiere respuestas específicas que permitan atender las necesidades de quienes abandonan sus hogares, además de garantizar condiciones de seguridad y acceso a servicios básicos durante su proceso de reubicación.

El incremento de mexicanos en los registros de los albergues durante 2025 coloca nuevamente el tema del desplazamiento forzado interno en el centro de la discusión sobre movilidad humana y protección en México.

Detrás de cada registro existen personas y familias que tuvieron que dejar atrás sus comunidades, viviendas y formas de vida para buscar un sitio donde pudieran sentirse a salvo. El fenómeno, que durante años permaneció menos visible frente a los flujos migratorios internacionales, comienza ahora a ocupar un espacio cada vez mayor dentro de los servicios de asistencia humanitaria.

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