Seguridad
Día de viandas y caras largas
Prevalecían las viandas. Las grandes bolsas de despensas. Las sonrisas por ver al ser recluido, poco importaban las filas, el bochornoso acto de tener que desnudarse para acceder al penal. Tampoco importaban las miradas que desde las alturas lanzaban los celosos guardianes del orden.
Era domingo familiar, el día en que muchas familias esperan paciente a que llegue, para reunirse con el que está lejos de la comodidad del hogar por haber desviado su camino o, simplemente porque es acusado de manera injusta.
En la fila, llama la atención ver a una joven mujer, quien con una bebé en los brazos, espera paciente para ingresar al penal a visitar a su cuñado, quien se encuentra encerrado acusado de robo de autos. A pesar de estar sentenciado a seis años de encierro, esta familia confía en la inocencia de su ser querido.
Dormida la bebé, no entiende y mucho menos sabe que hace ahí, pero al igual que todos, está en lista de espera, sufriendo del agobiante calor, sus “cachetes” comienzan a ponerse rojos. Al fin les dan acceso, y se pierden en el barullo de los demás visitantes, quienes sudan esperando les den entrada.
Todos es murmullo, es como si no quisieran que sus voces se escucharan…
De pronto el ruido de un motor y el rechinado de las llantas, hacen voltear a todos, incluidos el reportero.
De una unidad Van del transporte público desciende una niña que no rebasa los 10 años, en sus manos lleva abrazada una pequeña bolsa azul, es una sorpresa que lleva para Filiberto Arcos, su tío y hermano de su acompañante Lidia, quien desde Chancalá viaja cada dos meses para poder abrazar a su hermano y demostrarle todo su cariño.
Así han sido los últimos ochos meses, desde que Filiberto cayó en manos de la Justicia acusado de robo, situación a la que esperan pronto reponerse.
Las horas van transcurriendo y poco a poco las caras tristes se pueden observar, adentro se quedan muchas ilusiones, de reencontrarse afuera, esperando en muchos casos los beneficios que otorgan por buena conducta.

El día se visita es tan especial que no les importa lo que tienen que pasar para abrazar al ser querido.

El objetivo es que el familiar recluso conviva con la familia.
