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FIFA defiende su decisión en el polémico caso Balogun

Subtítulo: El organismo argumentó que sus normas permiten suspender sanciones, pero la decisión generó críticas por su aplicación durante el Mundial 2026.
La FIFA defendió su actuación en el llamado “caso Balogun”, luego de la polémica generada por la decisión de suspender temporalmente la sanción automática que debía cumplir el delantero estadounidense Folarin Balogun tras recibir una tarjeta roja durante el Mundial de 2026.
El organismo rector del fútbol mundial argumentó que el artículo 27 de su Código Disciplinario le otorga facultades para suspender la ejecución de determinadas sanciones. Sin embargo, la decisión provocó cuestionamientos debido a que las reglas del torneo establecen una suspensión automática para los futbolistas expulsados.
¿Qué ocurrió con Folarin Balogun?
El delantero de Estados Unidos recibió una tarjeta roja directa durante el partido de dieciseisavos de final contra Bosnia y Herzegovina, disputado el 1 de julio de 2026. La expulsión se produjo después de una acción sobre el defensor Tarik Muharemović que fue revisada por el sistema de videoarbitraje (VAR).
De acuerdo con las reglas habituales de la competición, Balogun debía perderse el siguiente encuentro de su selección, correspondiente a los octavos de final contra Bélgica. No obstante, la Comisión Disciplinaria de la FIFA decidió dejar en suspenso la ejecución de esa sanción, por lo que el atacante quedó habilitado para disputar el partido.
FIFA se ampara en el artículo 27
En su explicación, la FIFA sostuvo que el artículo 27 de su Código Disciplinario permite suspender la ejecución de una medida disciplinaria durante un periodo de prueba. En el caso de Balogun, la suspensión quedó condicionada a que no cometiera otra infracción de naturaleza y gravedad similares durante un año.
El organismo también señaló que el uso de esta disposición no constituye un precedente completamente nuevo, pues se había aplicado en otras situaciones durante las eliminatorias mundialistas. Sin embargo, sus explicaciones no disiparon todas las dudas sobre los motivos específicos para aplicar esa medida en plena Copa del Mundo.
UEFA y Bélgica cuestionaron la decisión
La resolución generó una reacción crítica por parte de la UEFA, que consideró que la decisión cruzaba una línea roja y podía afectar la credibilidad de las reglas del fútbol. El organismo europeo sostuvo que una expulsión debe implicar la suspensión automática del siguiente partido, sin excepciones aplicadas durante el torneo.
La federación belga también expresó su desacuerdo, al considerar que la decisión entraba en conflicto con las disposiciones disciplinarias de la propia FIFA y con el reglamento del Mundial. La controversia abrió un debate sobre la consistencia en la aplicación de las normas y la igualdad de condiciones entre las selecciones participantes.
El caso abrió un debate sobre la transparencia
La polémica no se centró únicamente en la tarjeta roja, sino también en la interpretación de las reglas y en la falta de una explicación detallada sobre las circunstancias que llevaron a suspender la sanción.
El caso adquirió mayor repercusión después de que se informara de una llamada del presidente estadounidense Donald Trump al titular de la FIFA, Gianni Infantino, para pedir que se revisara la situación del jugador. Aunque la coincidencia alimentó las críticas sobre una posible influencia política, la información disponible no demuestra por sí sola que la llamada determinara la resolución disciplinaria.
El episodio dejó sobre la mesa preguntas acerca de la interpretación de las normas, la transparencia de los procedimientos disciplinarios y la necesidad de garantizar criterios uniformes para todos los equipos en una competición internacional.