Palenque
Los sonidos que dan vida al mercado Guadalupe

Desde muy temprano, el Mercado Guadalupe, en Palenque, comienza a despertar. Antes de que el sol alcance su mayor intensidad, comerciantes y productores ya ocupan sus espacios con frutas, verduras, carnes, pescados, hierbas y otros productos de la región. El mercado se encuentra en la colonia La Esperanza y registra actividad desde las primeras horas de la mañana.
Pero visitar este lugar no solamente significa hacer las compras. También representa adentrarse en un paisaje de sonidos que forman parte de la vida cotidiana de Palenque.
Entre los pasillos y los alrededores se escuchan las voces de los vendedores que invitan a los clientes a acercarse: “pásele, güerita, ¿qué le damos?”, “llévele, llévele” y otras frases que, generación tras generación, se han convertido en parte de la identidad de los mercados mexicanos.
A estas voces se suman el movimiento constante de quienes realizan sus compras, las bocinas de los comercios, la radio que acompaña la jornada de los vendedores y el paso del transporte público que circula por las calles cercanas. Todo se mezcla para crear una especie de banda sonora propia, una que difícilmente podría encontrarse en otro sitio.
El mercado también representa un vínculo entre la ciudad y las comunidades de la región. Estudios sobre el comercio tradicional de Palenque señalan la presencia de productos provenientes de sistemas de producción familiar, como la milpa, los traspatios, cafetales y cacaotales. Además, se han identificado plantas comestibles y de uso tradicional como la yerbamora, el chipilín y la chaya, relacionadas con los conocimientos de comunidades Ch’ol y Tseltal.
Detrás de cada canasta, costal o pequeño puesto existe una historia de trabajo. Para algunos productores, la jornada comienza mucho antes de llegar al mercado: hay que cosechar, seleccionar, preparar y trasladar los productos hasta Palenque para intentar venderlos durante el día.
Y aunque conforme avanza la tarde algunos puestos comienzan a retirarse, todavía es posible encontrar vendedores en los alrededores buscando concretar una última venta. Para quienes viven del campo, cada producto colocado frente a un comprador representa parte del esfuerzo realizado durante la jornada.
Por eso, el Mercado Guadalupe puede observarse también como algo más que un espacio de comercio. Es un lugar donde se encuentran los sabores, las voces, los aromas y los sonidos de una región; un sitio donde la vida cotidiana de Palenque se escucha entre un “pásele”, un “llévele”, el sonido de una radio y el movimiento constante de la ciudad.