Columnas de Opinión

Luis Ignacio Avendano Bermudez se está colocando como uno de los cuadros políticos con mayor proyección en la llamada Nueva Era.

Por Carlos Rojas

Luis Ignacio Avendano Bermudez se está colocando como uno de los cuadros políticos con mayor proyección en la llamada Nueva Era.

Inició esta etapa como diputado local, desde donde construyó una presencia importante en el escenario legislativo.

Su capacidad de operación política y de interlocución con distintos sectores le permitió alcanzar posteriormente la Presidencia del Congreso del Estado, una de las posiciones de mayor relevancia dentro de la vida pública chiapaneca.

Más tarde llegó al ISSSTECH, institución que enfrentaba importantes desafíos financieros y administrativos. Desde esa responsabilidad, el hoy secretario tuvo la oportunidad de fortalecer su perfil en el ámbito de la administración pública y adquirir experiencia en uno de los sectores más sensibles para los trabajadores del estado.

Ahora, su nombramiento como secretario de Salud representa quizás el reto más importante de su carrera. Se trata de una dependencia estratégica para el gobierno estatal, donde la demanda ciudadana es permanente y los resultados se reflejan directamente en la calidad de vida de la población.

De diputado a presidente del Congreso, de director del ISSSTECH a secretario de Salud, su trayectoria se ha convertido en una de las más rápidas y visibles dentro del equipo político del gobernador Eduardo Ramírez Aguilar.

La ruta recorrida por Luis Ignacio Avendaño no parece producto de la casualidad. Su crecimiento político evidencia confianza desde las más altas esferas del poder estatal y una apuesta por perfiles probados y confiables.

Como se ven las cosas, la carrera de Luis Ignacio Avendaño Bermúdez en este sexenio ha protagonizado mucha velocidad y no todos los actores políticos logran acumular responsabilidades de ese nivel en tan poco tiempo.

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