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“Mujeres Zoques” retrata la memoria viva de Chiapas

El Teatro Francisco I. Madero, perteneciente al Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas (Coneculta), abrió sus puertas a la exposición fotográfica “Mujeres Zoques”, del reconocido fotoperiodista René Araujo González.

La muestra reúne una serie de fotografías en blanco y negro que ponen en el centro a las mujeres del pueblo zoque de Tuxtla Gutiérrez, mostrando a través de sus rostros y expresiones parte de la memoria, las tradiciones y la identidad cultural que han perdurado a lo largo de generaciones.

Las imágenes ofrecen una mirada documental a la vida de las mujeres zoques, quienes desempeñan un papel fundamental en la preservación y transmisión de conocimientos y prácticas que forman parte del patrimonio cultural de Chiapas.

La exposición aborda elementos como la indumentaria tradicional, la gastronomía, las festividades, las danzas y diversas expresiones rituales, presentando a las mujeres como protagonistas de la continuidad de una cultura ancestral.

A través del blanco y negro, Araujo González construye una narrativa visual que busca ir más allá del registro fotográfico. Los rostros, las miradas y los escenarios capturados permiten acercarse a historias individuales y colectivas vinculadas con la identidad del pueblo zoque.

La exposición también representa un recorrido por la trayectoria documental de René Araujo, quien durante décadas ha dedicado parte de su trabajo a registrar la vida social, cultural e histórica de Chiapas. Su archivo fotográfico se ha convertido en un testimonio de las transformaciones y permanencias de los pueblos y comunidades del estado.

“Mujeres Zoques” plantea así un encuentro entre fotografía, memoria e identidad, al reconocer el papel de las mujeres en la conservación de saberes que continúan transmitiéndose de generación en generación.

La exposición convierte al Teatro Francisco I. Madero en un espacio para acercarse a una parte fundamental de la diversidad cultural de Chiapas y recordar que las tradiciones no solo permanecen en los objetos o las celebraciones, sino también en las personas que las mantienen vivas.

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