viernes 13 de marzo de 2026 - Edición Nº513

Mundo | 23 jul 2025

ARTE Y CULTURA

Impresionante Arco del Tiempo de piedra

Este colosal arco de piedra se alza sobre el río La Venta como si un gigante invisible lo hubiera esculpido con paciencia milenaria


Por: AGENCIA / SHD

En medio de la selva chiapaneca, donde el follaje es tan denso que apenas deja pasar la luz, existe un lugar que parece detenido en otra era. No hay caminos fáciles ni señales evidentes que indiquen su presencia. Y sin embargo, quienes logran encontrarlo sienten que han atravesado un umbral invisible. Se trata del Arco del Tiempo, una de las formaciones naturales más espectaculares y menos conocidas de México.

Con más de 180 metros de altura, este colosal arco de piedra se alza sobre el río La Venta como si un gigante invisible lo hubiera esculpido con paciencia milenaria. No es exageración: fue precisamente el flujo constante del río durante incontables siglos lo que moldeó esta gigantesca puerta de roca viva. Pocos lugares en el mundo pueden presumir de tener un arco natural de tales dimensiones, rodeado de acantilados, cuevas, cascadas y una vegetación exuberante que parece resguardar un secreto ancestral.

Explorar el Arco del Tiempo no es una aventura para cualquiera. Hay que adentrarse en lo más profundo de la Reserva de la Biósfera El Ocote, atravesar senderos angostos, internarse por el cauce del río, sortear piedras resbaladizas, y a veces incluso remar. Pero la recompensa bien vale cada paso. Al llegar, uno se encuentra navegando entre paredes verticales cubiertas de helechos y líquenes, con una atmósfera húmeda y primitiva. Y entonces ocurre algo casi mágico: la luz del sol, al colarse por la abertura del arco, baña el entorno con destellos dorados que parecen surgir de otro mundo.

No es casual que algunos pobladores locales consideren este sitio sagrado. La conexión con la Tierra es inmediata. El eco de los sonidos naturales —el rumor del agua, el aleteo de las aves, el crujir de las ramas— se amplifica bajo el arco como si la propia naturaleza estuviera hablando. Y en esos instantes de silencio total, uno puede sentir que el tiempo realmente se detiene.

Un monumento geológico que no fue creado por manos humanas, pero que inspira la misma reverencia que los templos más antiguos.

Más que una formación rocosa, el Arco del Tiempo es un recordatorio silencioso del poder paciente del agua, del paso inconmensurable de los siglos, y del valor de los lugares que todavía guardan su misterio. En una era donde todo parece estar al alcance de un clic, este rincón de Chiapas exige esfuerzo, respeto y asombro. Porque hay secretos que solo se revelan a quienes están dispuestos a escucharlos.

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