miércoles 11 de febrero de 2026 - Edición Nº483

Mundo | 29 ago 2025

Columna

HABLANDO DE HISTORIA

CRONISTA MUNICIPAL DE PALENQUE


Por: Agustín Román Álvarez Bolívar/Yst

Amigo lector en próximas ediciones estará comentándote mis vivencias en el municipio de Palenque producto de ser uno de los admiradores de la tierra donde nací.

MI VIDA EN SANTO DOMINGO LAKAM-HA

En la multitud de veces que con frecuencia regreso mis recuerdos a Santo Domingo Lakam-ha elevo mi mirada al cielo para agradecerle a Dios el haberme permitido nacer en la zona arqueológica a las orillas del río Otolum (Río de las casas de piedra) inmerso en la salvaje montaña al pie del “Cerro del Mirador” hábitat de cientos de especies animales y guardián de la esplendorosa obra arquitectónica de los templos de la Cruz de Palenque, templo de la Cruz Foliada, templo XII Y templo del Sol. Al puente maya del Río Otolum íbamos todas mañanas, es decir 5 de la mañana, doña choñita bolívar con Agustín Álvarez que eran mis padres y mi hermano Néstor a disfrutar de las tibias y aguas claras un baño matutino que lo marcan a uno toda la vida, porque después al retirarnos a la casa sacábamos del puente una naza con riquísimas piguas gigantes, una hora después nos disfrutábamos un caldo de pigua con hojas de momo, tomate, estas riquísimas piguas la disfrutaron visitantes a la zona arqueológica como el Dr. Roberto Rands, Don Carlos Pellicer Cámara, Doña Lola Bravo, Nelson Rokefeler , Dr. Alberto Ruz. Al  llegar las doce del día, los hombres de “Santo domingo” decían que empezaba la hora del “venado macho” y ciertamente al Río Otolum bajaba una impresionante cantidad de venados hembras y machos a tomar agua y a refrescarse porque les digo que a las doce del día, la selva siempre verde es un infierno, al Otolum llegaban venados , tejones, sereques, palomas grises, pavo de monte, faisánes, pavones, cojolites, Colibríes, Martin pescador, saraguatos, algo realmente para ponerse a pensar es que en cuestión de hora y media desaparecían el mundo animal,  yo y mi hermano no nos íbamos a la casa que nos quedaba muy cerquita a pocos metros para ver llegar, leones americanos, tigrillos,mijilotes (jaguar más pequeño que un gatito) y era absolutamente impredecible saber en qué instante aparecía los jaguares enormes impresionantes maravillosos ¡jamás he dejado de amarlos. ¡Una mañana del mes de Mayo me encontraba buceando en los cenotes de una cascada del Río Otolum porque ahí se encontraban cangrejos de color café claro agresivos pero resultaban ser un delicioso platillo, hasta ahí llego don Agustín Álvarez Peñate  a invitarme que bajáramos a las unidades habitacionales mayas conocidas como los murciélagos  que no eran otra cosa zona donde vivían la clase media de esa gran población maya, estando ahí Don Agustín era un conocedor de la medicina Herbolaria de nervios de acero porque me dijo: Agustín te traigo aquí para que conozcas el santuario de la nahuyaca o el criadero pero la nahuyaca tiene su secreto, yo escuchaba atentamente lo que me decía y hasta ese momento no había visto culebra alguna, de repente llegamos a un área en donde había cientos y cientos de nahuyacas y me dijo: Don Agustín voy a caminar ahí y no me van hacer nada quédate aquí, y empezó a caminar en el área plena de nahúyacas y yo siendo un niño de ocho años le dije: vamos a caminar ahí voy con usted, me dijo: no, esto no es para ti, le pregunte cuál es su secreto y me contesto lo moje el pantalón con agua de tabaco.

 

Continuara…

 

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