martes 16 de diciembre de 2025 - Edición Nº426

Mundo | 20 nov 2025

ESTILOS

El 'Bitta alipes' engaña a sus depredadores para sobrevivir

El 'insecto matador' usa sus coloridas patas traseras para enviar un mensaje que los depredadores entienden muy bien: “no te metas conmigo”


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Por: AGENCIA / SHD

Si caminas por los bosques húmedos de Panamá y ves un pequeño insecto moviendo sus patas traseras como si te saludara, no te confundas: no está siendo amable, está intentando no morir. Ese insecto es el Bitta alipes, más conocido como “matador bug” (insecto matador), y sus llamativas “banderas” rojas en las patas traseras han intrigado a los científicos durante años. Hasta hace poco, nadie sabía con certeza por qué agitaba las piernas de forma tan teatral, pero una investigación reciente acaba de resolver el misterio: investigadores del Smithsonian Tropical Research Institute (STRI) en Panamá decidieron estudiar esta curiosa conducta en detalle, cansados de suposiciones y teorías contradictorias.

El insecto matador pertenece a una familia de insectos llamados coreidos, conocidos por sus patas en forma de hoja. A diferencia de otros bichos de su grupo, este no usa sus extremidades para pelear o atraer pareja. Su “saludo” tiene un propósito mucho más serio: mantener con vida al insecto frente a los depredadores.

A simple vista, el movimiento del matador bug parece una coreografía elegante. Levanta las patas traseras con lentitud, las oscila arriba y abajo, y muestra los colores brillantes de sus “banderas” rojizas y amarillas. Pero lo que parece un baile es, en realidad, un código visual de advertencia.

Cuando la mantis —un cazador con reflejos mortales— se aproximaba, los insectos intensificaban su movimiento. En cambio, frente al katídido, no hacían casi nada. El bitta alipes parece saber exactamente cuándo está en peligro.

Esa precisión en la respuesta es extraordinaria para un insecto. Muchos animales usan colores llamativos o sonidos para advertir a los depredadores, pero no todos pueden decidir cuándo hacerlo. En el caso del Bitta alipes, la señal no es permanente: solo la muestra cuando el peligro es real. Este tipo de reacción se conoce como “defensa facultativa”, y es un ejemplo de comportamiento inteligente dentro del mundo de los insectos.

Lo más impresionante fue que las mantis nunca atacaron a un Bitta alipes que estuviera agitando sus patas. Los ataques —pocos, por cierto— ocurrieron cuando los insectos estaban quietos.

Los investigadores registraron que solo tres de los 25 fueron cazados, y ninguno estaba moviéndose en ese momento. La evidencia sugiere que el movimiento de “bandera” cumple con su cometido: disuadir a los depredadores antes de que sea demasiado tarde.

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