Por: AGENCIA / SHD
El Desierto de los Leones es un parque nacional y área natural protegida situado al oeste de la Ciudad de México, reconocido por sus extensos bosques de pino, oyamel y encino, que contrastan con el entorno urbano y ofrecen un espacio de tranquilidad y contacto con la naturaleza.
Su origen se remonta al siglo XVII, cuando fue fundado como convento carmelita, un sitio de retiro espiritual que hoy en día se conserva como uno de los principales atractivos históricos y culturales del parque, abierto al público para recorridos y visitas guiadas.
En 1917, el Desierto de los Leones marcó un hecho histórico al convertirse en el primer parque nacional de México, sentando un precedente en la conservación de áreas naturales y en la protección de los recursos ambientales del país.
Actualmente, el parque ofrece diversas actividades recreativas como senderismo, ciclismo de montaña, picnics familiares y recorridos culturales, lo que lo convierte en un destino ideal tanto para el esparcimiento como para el aprendizaje.
Además de su valor recreativo e histórico, el Desierto de los Leones cumple una función ecológica fundamental, ya que actúa como un pulmón verde para la capital, contribuyendo a la regulación del clima y a la mejora de la calidad del aire.
Este espacio natural también protege una importante diversidad de fauna local y desempeña un papel clave en la conservación de recursos hídricos, al favorecer la recarga de mantos acuíferos que abastecen a la ciudad.
A pesar de su nombre, en el Desierto de los Leones no hay leones ni desierto; el término hace referencia a su antiguo aislamiento y a un apellido histórico, siendo en realidad un entorno boscoso que fusiona naturaleza, historia y cultura en el corazón del Valle de México.