Por: AGENCIA / SHD
El Desierto de Samalayuca, ubicado en el estado de Chihuahua, es una vasta extensión de dunas de arena fina que forma uno de los paisajes áridos más impresionantes del país. Sus ondulantes montañas de arena blanca y rojiza crean un escenario cautivador que destaca por su belleza natural.
Este desierto es conocido por sus condiciones climáticas extremas. Durante el día, las temperaturas pueden superar los 40 grados centígrados, mientras que por la noche descienden de manera drástica, poniendo a prueba tanto a la flora y fauna como a quienes lo visitan.
Samalayuca es popularmente llamado el “mar de arena de Chihuahua”, debido a la amplitud y forma de sus dunas, que se extienden por más de 50 kilómetros cuadrados. Esta característica lo convierte en uno de los sistemas de dunas más importantes del norte de México.
Además de su valor natural, el desierto posee una relevancia histórica. Antiguamente, esta región formaba parte de rutas comerciales y caminos utilizados durante la colonización y la exploración del norte del país, dejando vestigios que aún hoy despiertan el interés de investigadores.
En algunas de sus dunas se han encontrado restos fósiles y evidencias históricas que aportan información sobre la vida y el entorno que existieron en esta zona miles de años atrás, reforzando su importancia científica.
El terreno de Samalayuca también es un espacio ideal para los deportes de aventura, como el sandboarding y recorridos en vehículos todo terreno, actividades que atraen a turistas nacionales y extranjeros.
Gracias a sus paisajes desérticos únicos, el Desierto de Samalayuca ha sido escenario de filmaciones internacionales, consolidándose como un sitio emblemático que combina naturaleza, historia y adrenalina en el corazón del Desierto de Chihuahua.