Por: AGENCIA / SHD
El cementerio de San Juan Chamula es un lugar único en Chiapas y en México, ya que se distingue por no contar con lápidas tradicionales. En su lugar, las tumbas se cubren con flores, velas y ofrendas que reflejan una profunda cosmovisión indígena ligada a los rituales mayas.
Para el pueblo tzotzil, este espacio es sagrado y la muerte no representa un final, sino una transición hacia otra etapa de la existencia. Por ello, el cementerio se convierte en un sitio de respeto, celebración espiritual y conexión entre el mundo de los vivos y los ancestros.
Las tumbas son sencillas y se identifican principalmente por cruces de distintos colores, las cuales simbolizan la fusión de las creencias mayas con elementos del cristianismo, resultado del sincretismo religioso que caracteriza a esta comunidad.
Cada color tiene un significado particular, relacionado con la edad, el género o el estado civil de la persona fallecida, lo que permite reconocer la identidad de quienes descansan en este lugar sin necesidad de nombres o fechas.
El cementerio es también un espacio de rituales y memoria familiar, donde las familias acuden de manera constante para limpiar, rezar y realizar ceremonias tradicionales que fortalecen los lazos comunitarios.
Durante el Día de Muertos, el sitio cobra especial relevancia, ya que se llena de flores, veladoras y rezos, convirtiéndose en un escenario de convivencia espiritual en el que se honra a los difuntos con respeto y devoción.
Así, el cementerio de San Juan Chamula no solo resguarda a quienes han partido, sino que representa un símbolo vivo de identidad cultural, tradición ancestral y continuidad espiritual del pueblo tzotzil.