sábado 07 de febrero de 2026 - Edición Nº479

Mundo | 20 ene 2026

ARTE Y CULTURA

Manuscrito Voynich, escrito hace 600 años

Un nuevo estudio demuestra que un cifrado del siglo XV podría generar texto con las mismas propiedades estadísticas que el Manuscrito Voynich


Por: AGENCIA / SHD

El Manuscrito Voynich es uno de los enigmas más persistentes de la historia de la escritura. Desde que fue redescubierto en 1912, ha desconcertado a lingüistas, criptógrafos y científicos por igual. Se trata de un volumen del siglo XV, conservado hoy en la Universidad de Yale, lleno de ilustraciones fantásticas —plantas irreales, diagramas astrológicos, mujeres desnudas bañándose— y, sobre todo, de un texto que nadie ha logrado descifrar. Escrito con un alfabeto desconocido y sin traducción alguna en más de un siglo, el manuscrito ha alimentado teorías que van desde lo esotérico hasta lo meramente fraudulento. En este contexto, el periodista científico Michael Greshko ha propuesto un enfoque novedoso. Su estudio, publicado en la revista Cryptologia, presenta un cifrado llamado Naibbe que transforma textos en latín o italiano en un lenguaje visual casi idéntico al del Manuscrito Voynich. Lo más llamativo es que este código se puede ejecutar completamente a mano, con materiales disponibles en el siglo XV, y reproduce muchas de las estadísticas internas del misterioso manuscrito. Aunque no se presenta como una solución definitiva, Greshko afirma que “el cifrado Naibbe cumple con todas las condiciones para producir textos con propiedades similares al Voynich”.

A lo largo de los años, se han propuesto tres grandes hipótesis sobre el Manuscrito Voynich. La primera sostiene que es simplemente un fraude: un conjunto de palabras sin sentido, diseñado quizás para impresionar o engañar. La segunda sugiere que es una lengua real, pero desconocida. Y la tercera —la que explora el estudio de Greshko— plantea que el texto es un cifrado, es decir, una codificación de un idioma conocido, probablemente el latín o el italiano.

El Naibbe no descifra el texto original, pero demuestra que es posible crear algo extremadamente parecido. Lo consigue a través de un método de sustitución homofónica que asigna varias cadenas de glifos a cada letra o pareja de letras. Además, estas cadenas siguen una “gramática de ranuras” similar a la que se ha observado en el Voynich, lo que permite que el texto generado tenga una estructura coherente con el manuscrito original.

El proceso comienza con un texto en latín o italiano, al que se le eliminan espacios, signos y mayúsculas. Luego, se divide en unidades de una o dos letras, usando dados para decidir si se generará una palabra de una sola letra (unigrama) o de dos (bigrama). Después, mediante el uso de una baraja de cartas, se selecciona una de seis tablas de sustitución. Cada tabla contiene múltiples formas posibles de convertir esas letras en cadenas de glifos estilo “Voynich”.

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