miércoles 21 de enero de 2026 - Edición Nº462

Mundo | 20 ene 2026

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Hablar de los Parachicos es hablar del corazón cultural de Chiapa de Corzo. No son solo danzantes con máscara y chinchines; son memoria viva, herencia transmitida de generación en generación


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Por: CARLOS RAFAEL COUTIÑO CAMACHO

Hablar de los Parachicos es hablar del corazón cultural de Chiapa de Corzo. No son solo danzantes con máscara y chinchines; son memoria viva, herencia transmitida de generación en generación que, cada enero, vuelve a tomar las calles para recordarle al pueblo quién es y de dónde viene.

Esa participación de cada uno de quienes son Parachico, no es más que la remembranza de sus padres estos de los suyos, en síntesis, es compartir la alegría y la felicidad que esto tiene consigo, por eso, quienes hoy son Parachicos, transmiten esa herencia cultural a su hijos, que es lo más sagrado para cualquier padre y madre.

México, es un país donde muchas tradiciones se diluyen con el tiempo, los Parachicos resisten, hay muchos factores que intentan apagarlo, uno de ellos, es la migración de personas como indígenas, que traen sus propias costumbres y de otras partes ocurre lo mismo; las doctrinas religiosas contrarias también son otro factor que exige no ser partícipe de esta cultura.

Sin embargo, la danza de los Parachicos no se explica sin la historia, la fe y el sentido comunitario. Cada paso, cada son, cada sonido del chinchín tiene un significado profundo que conecta al presente con el pasado. La máscara, lejos de ocultar, revela una identidad colectiva que se asume con orgullo. Ahí radica su fuerza cultural: no pertenece a unos cuantos, sino a todo un pueblo.

En tiempos donde la mal llamada modernización, impone modelos ajenos y uniformes, los Parachicos representan una forma de resistencia cultural, y son la prueba de que la tradición no está reñida con el presente, sino que puede dialogar con él sin perder su esencia.

          Por ello, su reconocimiento como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad no fue casualidad, sino consecuencia de su valor universal, quizás se confunde el papel del Parachico entre los mismos ciudadanos, pero este, solo terminará si la gente sigue confundiendo y no entendiendo el valor que tiene.

Defender a los Parachicos no es un acto folclórico, es una responsabilidad colectiva. Preservarlos implica cuidar sus símbolos, respetar sus tiempos y garantizar que las nuevas generaciones encuentren en esta danza un motivo de orgullo; mientras los Parachicos sigan bailando, Chiapa de Corzo seguirá contando su historia con los pies, el corazón y la memoria, ante México y mundo.

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