Por: AGENCIA / SHD
Polina Alexandrovna Azarnykh, una exprofesora rusa convertida en reclutadora informal, se ha vuelto una figura clave en una red que atrae a jóvenes extranjeros al ejército ruso con promesas de salarios elevados, ciudadanía y puestos alejados del combate.
A través de canales de Telegram y contactos directos, la mujer habría facilitado el ingreso a Rusia de cientos de hombres provenientes de países empobrecidos, muchos de los cuales terminaron enviados al frente de guerra en Ucrania sin entrenamiento suficiente, sin posibilidad de abandonar el servicio y, en varios casos, muertos o desaparecidos.
Omar, un obrero sirio de 26 años, observa la escena desde el frente de guerra en Ucrania. Reconoce la voz. Es la de Polina Alexandrovna Azarnykh, la mujer que —asegura— lo convenció de alistarse en el ejército ruso con promesas de dinero, seguridad y ciudadanía. Ahora, dice, lo había dejado atrapado en una guerra que no era la suya.