Por: AGENCIA / SHD
Aplica el rubor según la forma del rostro, descubrir las zonas perfectas donde aplicarlo y darle a tu cutis un color favorecedor.
-Rostro redondo: Los rostros redondos son lienzos preciosos para el colorete. Tener un rostro más redondeado suele ir acompañado de un espacio de proporciones uniformes en la frente, las mejillas y la mandíbula, así como de rasgos suaves y redondeados, fáciles de maquillar con colorete.
Al aplicar colorete en rostros redondos, es fundamental hacerlo ligeramente más arriba en las mejillas para ayudar a reafirmar y definir el aspecto de la forma del rostro.
-Rostro cuadrado: Los rostros cuadrados son naturalmente más angulosos que otras formas de rostro. Al aplicar colorete en un rostro cuadrado y anguloso, el objetivo es suavizar su aspecto haciendo que los rasgos parezcan más redondeados. Cuando uses colorete en rostros cuadrados, es mejor concentrarlo en las mejillas para que parezcan más redondas.
-Rostro ovalado: En los rostros ovalados, los rasgos son ligeramente más largos que anchos, con más espacio en la zona de la frente. Aplica colorete en las mejillas para conseguir un tono saludable, destacando las mejillas para que el rostro ovalado parezca más ancho.
-Rostro diamante: Los rostros con forma de diamante son similares a los rostros ovalados, pero ligeramente más angulares, con la barbilla puntiaguda, el nacimiento del pelo más reducido y unos pómulos altos y más pronunciados.
Para aplicar el colorete en un rostro en forma de diamante, ponlo en la parte superior de los pómulos y difumínalo hacia las orejas para conseguir un acabado de aspecto perfecto.
-Rostro corazón: Los rostros con forma de corazón se asemejan a la clásica forma del dibujo de corazón; son más anchos en la frente y más picudos en la zona de la barbilla. Aplica colorete en las mejillas, empezando un poco más abajo y siguiendo un movimiento curvo en forma de U a lo largo de los pómulos y hacia las sienes.