Por: AGENCIA / SHD
Izamal se localiza en el corazón del estado de Yucatán y es reconocida a nivel nacional e internacional como “La Ciudad Amarilla”, debido a que sus edificios, calles y plazas del centro histórico están pintados de un tono amarillo ocre que le da una identidad visual inigualable.
Antes de la llegada de los españoles, Izamal fue uno de los centros ceremoniales mayas más importantes de la región, dedicado al culto del dios del sol Kinich Kakmó, cuya pirámide, una de las más grandes de Mesoamérica, aún se conserva como testimonio de su grandeza prehispánica.
Con la colonización, sobre la pirámide conocida como Pap-Hol-Chac se edificó en el siglo XVI el Convento de San Antonio de Padua, hoy en día la principal atracción del lugar, que destaca por su enorme atrio, considerado uno de los más grandes del mundo.
Este recinto religioso no solo es un símbolo de la arquitectura colonial, sino también un espacio donde convergen la historia maya y la fe católica, reflejando el proceso de mestizaje cultural que caracteriza a la región.
Cada año, Izamal es escenario de diversas celebraciones religiosas y culturales, entre ellas la procesión dedicada a Kinich Kakmó, una tradición que fusiona elementos prehispánicos y católicos, fortaleciendo la identidad y las costumbres de la comunidad.
Además de su riqueza histórica y cultural, Izamal ofrece a los visitantes la experiencia de recorrer su centro histórico en carruajes de caballos, una práctica que conserva el encanto tradicional y permite apreciar de manera distinta la arquitectura, las tradiciones y la vida cotidiana de este Pueblo Mágico.