Por: AGENCIA / SHD
Para millones de jóvenes en todo el mundo, el inicio de la adolescencia no solo implica cambios físicos y emocionales, sino también la exposición a nuevos riesgos que ponen en conflicto sus derechos fundamentales, particularmente en temas relacionados con la sexualidad, el matrimonio y la maternidad.
A nivel global, millones de niñas son obligadas a mantener relaciones sexuales no deseadas o a contraer matrimonio a edades tempranas, situaciones que incrementan el riesgo de embarazos no planeados, abortos inseguros, infecciones de transmisión sexual (ITS), incluido el VIH, así como complicaciones graves durante el embarazo y el parto.
Los riesgos no se limitan únicamente a las niñas. Los niños y adolescentes varones también enfrentan vulnerabilidades, especialmente en contextos donde la desinformación y la falta de servicios de salud adecuados los expone a ITS y al VIH, afectando de manera desproporcionada a la población joven en general.
Uno de los principales desafíos es el acceso a información confiable sobre salud sexual y reproductiva. Muchos adolescentes encuentran obstáculos sociales, culturales o institucionales que les impiden informarse adecuadamente, y aun cuando conocen sus derechos, no siempre cuentan con servicios de salud accesibles para proteger su bienestar.
Especialistas coinciden en que apoyar la salud sexual y reproductiva de los adolescentes implica garantizar educación sexual integral, así como servicios oportunos para la prevención, diagnóstico y tratamiento de ITS, además de orientación en planificación familiar y acompañamiento profesional.
En este esfuerzo, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) trabaja en coordinación con otros organismos internacionales, gobiernos, sociedad civil y organizaciones juveniles, con el objetivo de promover y proteger activamente la salud sexual y reproductiva de los adolescentes, fortaleciendo el ejercicio pleno de sus derechos humanos.