lunes 16 de febrero de 2026 - Edición Nº488

Mundo | 16 feb 2026

COLUMNA

QUÉ MÁS PUE…

12:00 |Hablar de Chiapa de Corzo es hablar de historia, tradición y orgullo chiapaneco


TAGS: COLUMNA

Por: CARLOS RAFAEL COUTIÑO CAMACHO

Hablar de Chiapa de Corzo es hablar de historia, tradición y orgullo chiapaneco, por ende, el nombre de Eduardo Ramírez Aguilar, aparece con frecuencia cuando se trata de obras, gestión y una marcada pasión cultural por este Pueblo Mágico, lleno de historia.

Más allá del discurso político, Eduardo Ramírez ha construido una relación pública con Chiapa de Corzo basada en resultados tangibles, siendo el último, el libramiento y un tema de educación, en distintos momentos de su trayectoria, ha impulsado acciones orientadas al mejoramiento de infraestructura urbana, fortalecimiento de espacios públicos y promoción turística, entendiendo que invertir en esta tierra no es solo una decisión administrativa, sino un acto de identidad.

Chiapa de Corzo no es cualquier municipio, es símbolo de tradición viva, de la emblemática Fiesta Grande y de una riqueza arquitectónica que proyecta a Chiapas ante México y el mundo. Por ello, el respaldo a proyectos culturales y de rescate patrimonial ha sido constante en su agenda. Ramírez Aguilar ha demostrado que la cultura no es ornamento, sino motor de cohesión social y desarrollo económico.

Me atrevo a decir, literalmente que, el gobernador, está enamorado de este pueblo, cada que se habla, asiste o escucha un chinchin, se le nota en el rostro, vibra, se emociona, se identifica con el pueblo.

Su cercanía con artesanos, promotores culturales y sectores productivos refleja una visión política que reconoce el valor de la historia local. Apostar por la preservación de tradiciones, por el impulso al turismo responsable y por obras que dignifiquen la imagen urbana es también apostar por el futuro.

Fue claro al citar que va a impulsar a Chiapa, en el contexto turístico, basado en la cultura, esa visión, dice mucho sobre lo que significa el pueblo para el gobernador. No le quito méritos a otros municipios, pero Chiapa, es otro cantar.

Quienes vemos la trayectoria del mandatario chiapaneco, señalan que su vínculo con Chiapa de Corzo no es coyuntural. Hay un componente emocional evidente: orgullo por su gente, respeto por sus raíces y convicción de que el desarrollo debe ir de la mano con la identidad cultural.

En tiempos donde la política suele medirse solo en cifras, Eduardo Ramírez ha entendido que gobernar también implica abrazar la memoria colectiva. Y en Chiapa de Corzo, esa memoria tiene rostro, historia y pasión, como el jaguar y como los Chiapa que no se dejaron conquistar.

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:
Más Noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias