Por: AGENCIA / SHD
Ubicada en el corazón de Centroamérica, Guatemala es reconocida como el “corazón del mundo maya”, un título que refleja la grandeza de su pasado y la vitalidad de sus pueblos originarios. Su territorio concentra selvas, montañas, lagos y vestigios arqueológicos que narran siglos de historia.
Uno de sus mayores tesoros es Tikal, considerada una de las ciudades mayas más importantes del mundo. Ubicada en plena selva del Petén, sus templos y pirámides se elevan sobre la vegetación como testimonio del esplendor de una civilización que dejó una huella profunda en Mesoamérica.
El país cuenta con más de 30 volcanes, varios de ellos activos, que forman parte esencial de su paisaje. Estas imponentes montañas no solo atraen a visitantes y aventureros, sino que también influyen en la identidad cultural y en la vida cotidiana de las comunidades cercanas.
Otro de sus íconos naturales es el Lago de Atitlán, considerado uno de los lagos más bellos del planeta. Rodeado de volcanes y pintorescos pueblos indígenas, el lago es un punto de encuentro entre naturaleza, tradición y espiritualidad.
La diversidad cultural de Guatemala es una de las más amplias de América Latina. En su territorio conviven múltiples pueblos originarios, cada uno con lengua, vestimenta y tradiciones propias que enriquecen el mosaico nacional.
Los textiles mayas tradicionales son un ejemplo vivo de esta riqueza cultural. Sus colores vibrantes y diseños únicos no solo representan identidad y pertenencia, sino que también transmiten historias y símbolos heredados de generación en generación.
A la par de su legado indígena, ciudades coloniales como Antigua Guatemala conservan arquitectura histórica y calles empedradas que evocan la época virreinal. Así, Guatemala combina pasado y presente en un territorio donde la naturaleza y la cultura dialogan de manera permanente.