Por: AGENCIA / SHD
En medio del océano Índico, el archipiélago de Socotra, perteneciente a Yemen, se ha ganado fama internacional como uno de los lugares más extraños y biodiversos del mundo. Su aislamiento geográfico durante millones de años dio origen a ecosistemas únicos que parecen sacados de otro planeta.
Conocida popularmente como “la isla más alienígena del mundo”, Socotra destaca por sus paisajes áridos, formaciones rocosas singulares y una flora de apariencia surrealista. Más del 30 por ciento de sus plantas son endémicas, es decir, no existen en ningún otro lugar del planeta.
Entre sus especies más emblemáticas se encuentra el árbol conocido como “sangre de dragón”, famoso por su peculiar forma de copa y por la resina rojiza que brota de su tronco. Esta especie se ha convertido en símbolo del archipiélago y en un ejemplo claro de su extraordinaria evolución biológica.
La biodiversidad de Socotra no se limita a su vegetación. El archipiélago alberga numerosas especies de aves, reptiles e insectos que tampoco habitan en ningún otro territorio, lo que lo convierte en un laboratorio natural de incalculable valor científico.
El aislamiento que permitió esta riqueza biológica también representa un desafío para su conservación. La fragilidad de sus ecosistemas exige medidas de protección frente a amenazas como el cambio climático y la presión humana.
En reconocimiento a su enorme valor ecológico, la UNESCO declaró a Socotra Patrimonio Natural de la Humanidad en 2008, subrayando la importancia de preservar este santuario natural para las futuras generaciones.
Hoy, Socotra es vista como un tesoro ecológico global, un territorio donde la naturaleza evolucionó en relativa soledad y creó un paisaje incomparable. Su singularidad no solo asombra al mundo, sino que recuerda la importancia de proteger los ecosistemas más frágiles del planeta.