jueves 26 de febrero de 2026 - Edición Nº498

Mundo | 26 feb 2026

ESTILOS

Cambio genético en osos polares por calor

12:52 |No es una historia de adaptación milagrosa, sino una alerta temprana sobre cómo el calor ya está afectando a estos animales


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Por: AGENCIA / SHD

Los osos polares del sureste de Groenlandia viven en un entorno muy distinto al que solemos asociar con el Ártico, con montañas, fiordos profundos y un clima más variable. Este rincón del planeta funciona como una ventana al futuro del oso polar. Mientras el noreste permanece más frío y estable, el sureste ya experimenta temperaturas que podrían generalizarse en las próximas décadas.

Los científicos compararon estas dos poblaciones porque el contraste es claro y natural. No se trata de un experimento artificial, sino de observar qué ocurre cuando el clima cambia de verdad. En el sureste, el hielo marino aparece y desaparece de forma impredecible, lo que complica la caza y la supervivencia diaria.

Además, los osos del sureste llevan siglos relativamente aislados del resto de Groenlandia por las corrientes oceánicas. Ese aislamiento convierte a la población en un caso especialmente interesante para estudiar cambios genéticos. No son osos “nuevos”, sino animales que han tenido que arreglárselas durante generaciones en condiciones más duras.

Para entender el contexto climático, el equipo utilizó datos históricos de temperatura recopilados por el Danish Meteorological Institute. Los registros confirman que el sureste es más cálido y mucho más variable que el noreste. No es una impresión: los números lo respaldan. Ese entorno más inestable es clave para interpretar los resultados. El clima no es un detalle secundario, es el escenario central de esta historia. Y en ese escenario, los osos del sureste parecen estar dando señales biológicas distintas.

El estudio no analizó el ADN “fijo” heredado de padres a hijos, sino la actividad genética en sangre. Se fijaron en qué genes están encendidos o apagados en cada oso. Esa actividad muestra cómo el cuerpo responde al entorno aquí y ahora.

Dentro de ese análisis, los investigadores pusieron especial atención en los llamados elementos transponibles. Son fragmentos de ADN capaces de activarse y afectar a otros genes. A veces se les conoce como “genes saltarines”, porque pueden influir en distintas partes del genoma.

Estos elementos no son raros ni marginales. En los osos polares, ocupan más de un tercio del genoma. Normalmente están muy controlados por la célula, pero el estrés ambiental puede alterar ese equilibrio.

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