Por: AGENCIA / SHD
La primera escena ocurre en un laboratorio: imágenes alegres, neutras y duras aparecen en la pantalla; antes de cada una, una palabra guía a las participantes: "mira", "disminuye", "aumenta". En ese juego de observar, bajar o subir la emoción se esconde una pregunta enorme: ¿influyen las hormonas de los anticonceptivos en cómo sentimos y cómo se guarda ese sentir en la memoria?
Los resultados, publicados en Hormones and Behavior (2025), cuentan una historia nítida: las usuarias de anticonceptivos hormonales reaccionan más fuerte ante lo que ven. Y, detalle decisivo, esas maniobras modulan la memoria con especial claridad en el grupo anticonceptivos hormonales.
Es decir, el estudio revela que las mujeres que usan anticonceptivos hormonales sienten las emociones con más intensidad y recuerdan de forma distinta lo que viven. Cuando aplican estrategias de regulación, como tomar distancia de lo negativo o sumergirse en lo positivo, sus recuerdos cambian: se atenúan los detalles de lo doloroso y se refuerzan los de lo agradable. Los investigadores comprobaron que este efecto aparece en cuestión de minutos, mostrando que los anticonceptivos no solo influyen en el cuerpo, sino también en la manera en que el cerebro procesa y guarda las experiencias emocionales.
Este estudio no demoniza ni idealiza los anticonceptivos: muestra que, con anticonceptivos hormonales, la emoción arranca más alta y que el tipo de volante que usemos para conducirla cambia el recuerdo que queda.
Saberlo permite elegir mejor: si el día se encharca en negativo, tomar distancia puede cortar la rumiación; si toca celebrar, sumergirse puede grabar el momento con más relieve y duración.
Y hay una promesa transversal: la memoria no es un bloque inerte, es un tejido que se moldea con estrategias sencillas, entrenables y compatibles con las decisiones de salud que millones de mujeres toman cada día.
El estudio reunió 179 mujeres de 18 a 35 años: 87 con anticoncepción hormonal y 92 con ciclo natural. Se cuidó que no hubiera diferencias de edad, educación o salud mental de base que sesgaran los resultados, y se recogieron datos sobre uso de fármacos y antecedentes reproductivos.
Las participantes se asignaron al azar a tres condiciones: control (sin regular), distanciamiento más inmersión o reinterpretación más inmersión.