lunes 09 de marzo de 2026 - Edición Nº509

Mundo | 9 mar 2026

ARTE Y CULTURA

Genética confirma origen helénico en Grecia

12:50 |Un estudio genético liderado desde Oxford revela que una comunidad aislada del sur de Grecia conservó linajes humanos de la Antigüedad


Por: AGENCIA / SHD

Durante siglos, la historia europea asumió que el final de la Antigüedad fue una ruptura total. Con la caída del Imperio romano, el avance del cristianismo y las migraciones que transformaron los Balcanes, se dio por hecho que el mundo clásico había quedado definitivamente atrás. Sin embargo, en el extremo meridional de la Grecia continental, una comunidad siguió un camino distinto, casi invisible para los grandes relatos históricos.

Hoy, un estudio genético publicado en Communications Biology aporta pruebas sólidas de que esa excepción no fue solo cultural o anecdótica, sino también biológica. El trabajo, liderado por investigadores vinculados a la Universidad de Oxford, demuestra que los habitantes de esta región aislada del Peloponeso conservan una continuidad genética excepcional que enlaza directamente con poblaciones griegas de la Edad del Bronce, la época clásica y el periodo romano.

No se trata de una leyenda local ni de una reconstrucción romántica del pasado. Los datos genéticos encajan con lo que algunas fuentes medievales dejaron escrito hace más de mil años y que durante mucho tiempo fue recibido con escepticismo.

Un testimonio medieval que la historia dudó en creer

En el siglo X, un emperador bizantino describió a los habitantes de esta zona como descendientes directos de los antiguos helenos, ajenos a los pueblos que habían llegado durante las grandes migraciones altomedievales. Más aún, afirmaba que habían mantenido prácticas religiosas paganas siglos después de que el cristianismo se hubiera impuesto en el Imperio.

Los linajes masculinos analizados muestran una ausencia casi total de las huellas genéticas asociadas a las migraciones que transformaron el resto de Grecia y los Balcanes entre los siglos VI y VIII. La explicación no está en un supuesto excepcionalismo cultural, sino en algo más prosaico: el territorio. Montañoso, áspero, pobre en recursos agrícolas y de difícil acceso, este enclave fue durante siglos un lugar poco atractivo para invasores y colonos. La misma geografía que condenó a sus habitantes a una vida dura y violenta actuó como un eficaz sistema defensivo.

Los resultados son contundentes: más de la mitad de los varones actuales descienden de un único antepasado masculino que vivió alrededor del siglo VII. Una concentración genética extrema, propia de comunidades sometidas a largos periodos de aislamiento y escaso crecimiento poblacional.

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