Por: AGENCIA / SHD
De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica, el 53.4 por ciento de las mujeres mexicanas en edad fértil utiliza algún método anticonceptivo, lo que refleja avances en el acceso a servicios de salud reproductiva y en la toma de decisiones informadas sobre la planificación familiar.
Entre los métodos más utilizados destaca la ligadura de trompas, elegida por el 48.5 por ciento de las mujeres usuarias. Este procedimiento quirúrgico, conocido como salpingoclasia, es considerado un método permanente con una efectividad cercana al 99 por ciento, por lo que suele ser adoptado por quienes han decidido no tener más hijos.
La intervención consiste en el cierre de las trompas de Falopio, impidiendo el paso de los espermatozoides y, por ende, la fecundación del óvulo. Entre sus principales ventajas se encuentran su alta eficacia, la simplicidad del procedimiento y el hecho de que no interfiere con la producción hormonal ni con la libido.
En segundo lugar, con un 29.3 por ciento, se encuentran los métodos no hormonales, como el dispositivo intrauterino (DIU) de cobre y el preservativo o condón. Estos métodos son ampliamente utilizados debido a su accesibilidad y a la ausencia de efectos hormonales en el organismo.
El condón, tanto masculino como femenino, es un método de barrera con una efectividad aproximada del 95 por ciento, que puede aumentar si se utiliza correctamente. Además, es el único método que protege simultáneamente contra embarazos no deseados y contra infecciones de transmisión sexual.
Por su parte, el DIU de cobre es un dispositivo en forma de “T” que se coloca dentro del útero y actúa generando una respuesta que impide la movilidad y supervivencia de los espermatozoides, evitando así la fecundación.
En tercer lugar, con un 15.6 por ciento de preferencia, se encuentran los métodos hormonales, como las pastillas anticonceptivas y el implante subdérmico, los cuales funcionan mediante la liberación de hormonas que impiden la ovulación o dificultan la fecundación.
Las pastillas anticonceptivas son uno de los métodos más comunes, con alta efectividad siempre que se consuman de manera constante, mientras que el implante subdérmico, que puede durar entre tres y cinco años, representa una alternativa eficaz de larga duración que debe ser colocada por personal médico especializado.