Columnas de Opinión
S.O.S de una sociedad en descomposición
POR: ERNESTO RAMÍREZ ISIDRO
Leía hace unos días un artículo interesante sobre la incidencia delictiva en nuestro país y la grave alza en el número de ejecuciones de personas menores de 30 años a causa de los ilícitos que se cometen día a día.
Me sorprendió el saber que de todas esas ejecuciones cometidas ya sea por delitos del fuero común, ajustes de cuentas y demás actos de ese tipo al menos 9 de cada 10 personas son hombres, 4 de esos 10 eran menores de 30 años, 7 de cada 10 no tenían escolaridad completa y 6 de cada 10 tenía un trabajo en la informalidad, todo lo anterior según cifras de Inegi (1990-2017).
Algunos expertos en dichos temas señalan que un factor primordial de este fenómeno es el abandono del Estado que deja a los jóvenes en condición de vulnerabilidad y que los grupos criminales aprovechan para ocupar esos espacios.
Argumentan también que no existen políticas diseñadas para interrumpir la violencia y para incluir a los jóvenes inmersos en los estigmas que las autoridades repiten para no cumplir con su trabajo de investigar y generar un ambiente propicio para el desarrollo.
Sin embargo ni toda la responsabilidad es del estado ni toda la culpa es tampoco de la sociedad en la que vivimos hoy en día, se sabe de por medio que en México atravesamos una fuerte crisis social por la carencia de valores, de responsabilidades y de ética moral y carecen de ello tanto las instituciones como los sectores sociales. Pero, ¿Por qué me refiero a ello?, verán, pedagógicamente la justificación para el robo, por ejemplo, sería la necesidad en un escenario determinado y es que hemos asumido tal acto como ‘bueno’ que muchas veces vemos casos similares y la expresión más común es : ‘Fue por necesidad’ (OJO solo en algunos casos).
Ante este planteamiento lo que nuestro país necesita en su sociedad es asumir nuestro papel como verdaderos ciudadanos responsables que inculquen en las futuras generaciones los valores que se impongan en la construcción de una sociedad a la que le urge una composición positiva.
México necesita potenciar su calidad humana asumiendo primero que los gobiernos son un automóvil que transita rumbo a vías de mejora pero de la mano de sus ciudadanos, la organización de ciudadanía es primordial para garantizar el estado de bienestar en nuestra sociedad.
Como escribía en mi columna anterior “Hacia a dónde transitar?” el hecho de construir ciudadanía no significa dejar a la figura de gobierno a un lado, significa más bien el reformar la forma de actuar y sus medios de aplicación para alcanzar resultados favorables que beneficien realmente a una sociedad sedienta de resultados pero a la cual se le ha acostumbrado a dar el vaso medio lleno.
El reto será constituirnos como una sociedad ordenada que busque el beneficio del prójimo a base de esfuerzos y trabajos y que vea a la administración pública como un vehículo de gran impacto pero no el único y no el que más peso tenga.
En las próximas dos o tres décadas las grandes decisiones de los países se originarán desde la sociedad civil y de la ciudadanía y tenemos que preparamos como ciudadanía para ello.
En México, nuestra sociedad esta muy desorganizada y la capacidad de acción es casi nula, para ello tenemos que romper con la apatía de la sociedad de participar activamente en movimientos que beneficien a nuestro país, se tiene que romper con la tendencia a la comoidad y al cinismo que por largos años hemos prolongado.
La victoria real de una sociedad civil organizada no es contra el gobierno, es contra esa apatía y ese cinismo, tampoco se dará el día que seamos mejores reclamando al gobierno, se dará realmente el día que quien gobierne México no sea un tema relevante, se dará el día que NO estemos tan preocupados por lo que pasará en la siguiente elección y quién será el próximo Presidente, se dará de verdad el día que toda la sociedad civil trabaje activamente y asumamos nuestro responsabilidad como ciudadanos y los gobernantes se vuelvan realmente lo que son: Servidores públicos.