Hogar y Jardin
Los cuidados básicos de las plantas
Así como tener una mascota en casa requiere de cuidados, así también tener plantas implica ciertos cuidados para mantenerlas sanas y bellas.
El cuidado de una planta no es tan complicado como algunas veces se cree, solo necesitas seguir estos prácticos consejos y verás como los resultados son sorprendentes.
Luz:
Las plantas deben recibir una cantidad adecuada de luz al día. La mayoría de las plantas requieren luz brillante, pero eso no unifica que los rayos del sol deban caer directamente a la planta. Lo aconsejable es acomodar las plantas de acuerdo a los requerimientos de luz de cada una, pues hay plantas para sombra y otras para luz.
Agua:
Riega regularmente, sin excederte. Regar las plantas ayuda en su crecimiento y a mantenerlas sanas, para protegerse de enfermedades y daños provocados por insectos.
Cuando se está trasplantando, el riego debe ser minuciosamente, para permitir que la planta se seque. Una vez trasplantada, deberá regarse nuevamente. Para áreas grandes, quizá necesites utilizar un rociador.
Lo ideal es regar las plantas por la mañana o por la tarde, cuando los rayos del sol no son tan intensos.
Fertilización:
Como todos los seres vivos, las plantas deben recibir nutrimentos para sobrevivir. Además de luz y agua, se necesita de una dieta regular de minerales y otros elementos; aún cuando la tierra esté en muy buenas condiciones. Pasto, flores, árboles e incluso la maleza compiten por absorber los nutrimentos.
Al aplicar regularmente algún tipo de fertilizante especial, estás abasteciendo de nuevo esos nutrimentos, y así las plantas pueden seguir creciendo y produciendo follaje, flores y frutos.
Control de plagas:
Es importante revisar regularmente las plantas para evitar que surjan y proliferen malas hierbas, insectos, animales y enfermedades. Estas revisiones permiten detectar a tiempo cualquier problema de plaga y combatirla oportunamente.
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¿Las plantas también son capaces de sentir?
Las plantas son capaces de percibir lesiones como cuando son mordidas o pisadas, de saber si un insecto camina sobre sus hojas o de determinar si éste es amigable o un depredador en potencia, afirmó el especialista del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Ulises Rosas.
El especialista destacó el trabajo científico recientemente publicado en la revista “Science” que, acompañado de videos, revela dicho proceso. En uno de los materiales videográficos, se observa a una oruga devorar una hoja de Arabidopsis y cómo, casi al instante, los canales de calcio distribuidos a lo largo de la pequeña hierba se encienden.
UNAM Global destacó las consideraciones del especialista universitario luego de que, a partir del hallazgo científico, se publicaron diversas notas periodísticas con la aseveración incorrecta de que, dijo el académico, se asegura que las plantas sienten dolor.
Ulises Rosas, encargado del Laboratorio de Biología de Raíces del Jardín Botánico de la máxima casa de estudios, detalló que lo que resulta sorprendente es que en las plantas existe un proceso en el que se envían alertas rápidas ante posibles amenazas.
El dolor es complejo y se experimenta sensorial y emocionalmente. Existe, pero no es atribuible a un solo factor y, para experimentarlo, antes el cerebro debe recibir una serie de señales vía el sistema nervioso central.
Aunque las plantas carecen de masa encefálica o de nervios, lo que sí tienen es un mecanismo para transmitir información basado en el glutamato, una molécula que en los animales posibilita la comunicación entre neuronas y que en los vegetales participa de otra forma, a través de canales de calcio, destacó Ulises Rosas.
Transmitir señales rápidas ante una lesión permite prepararse contra daños mayores; por ejemplo, es factible que al recibir la mordida de un insecto otros órganos de la planta comiencen a sintetizar glucosinolatos, una molécula que provoca un regusto amargo en las hojas a fin de serle poco apetitosa a su agresor.
De esta manera, destacó el científico, la capacidad de percibir (“que no es igual a sentir”) es esencial para la supervivencia de las plantas y para determinar su respuesta ante distintas contingencias.
“Esas respuestas pueden ser rápidas y hasta perceptibles para el ser humano, como cuando una planta carnívora atrapa moscas cierra sus hojas para apresar a un insecto, o muy lentas, como cuando un árbol que no recibe suficiente luz se elonga y crece a fin de sobrepasar los follajes vecinos y asomarse un poco hacia el Sol”, enfatizó.
Uno de los temas de investigación de Ulises Rosas es el estrés, concepto que, como el de dolor, suele verse limitado cuando se traslada al campo de biología experimental.
Entre sus líneas de estudio más recientes, se encuentra la de establecer cómo se comportan ciertas plantas ante el exceso de sal (cloruro de sodio).
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Ideas para decorar tu árbol de Navidad
¿Árbol natural o artificial?
A la hora de comprar un árbol, tenemos dos opciones para elegir: podemos hacernos con un abeto natural de los que venden en viveros o bien adquirir uno artificial en alguna tienda. Si te decantas por un árbol natural, antes de comprarlo comprueba que sus hojas estén verdes y no se caigan, para ello basta con moverlo ligeramente. Recuerda que deberás regarlo un par de veces a la semana y alejarlo de fuentes de calor. Esta opción, además, puede resultar muy ecológica: si tienes un jardín en casa, al final de las Navidades puedes transplantar el árbol en él.
Por otro lado, los árboles artificiales suelen ser más económicos y fáciles de encontrar que los anteriores, y además, sus ramas soportan mejor los adornos y tienen menor riesgo de incendio. ¡Tú eliges!
Decorar el árbol de Navidad: adornos que no pueden faltar
Hoy en día contamos con una variedad de adornos tan amplia que puede resultar abrumadora, por eso, antes de ir al centro comercial y adquirir medio pasillo de decoración navideña, conviene recordar cuáles son los tres imprescindibles que no pueden faltar en un árbol de Navidad.
Uno de ellos son las bolas, tan tradicionales como la propia Navidad. El espumillón es otro de los clásicos que puede resultar un recurso ideal para aportar frondosidad a nuestro árbol. Y por último, no podemos olvidarnos de incluir el remate final: la estrella.
¿Cómo colocar las luces?
Una vez que consigas desenredar la maraña de luces que has sacado de la caja, ¡es hora de colocarlas! No todo el mundo opta por incluirlas en el árbol, pero puede ser una buena idea para aportar luminosidad a la decoración. Recuerda que son lo primero que debes poner antes de empezar a adornar el árbol, pues si colocas las luces al final, podrías enredarlas con los adornos y resultaría más aparatoso. Ponlas de arriba a bajo y empezando por el interior de las ramas para luego sacarlas al exterior. Eso sí, recuerda que debes tener un cuidado especial con ellas: no las dejes encendidas cuando salgas de casa o cuando te vayas a dormir.
Decorar el árbol de Navidad: tonos dorados
Después de montar el árbol, ¡es hora de adornarlo! Por supuesto, sobre gustos no hay nada escrito, pero si necesitas inspiración te vamos a dar algunas ideas de las decoraciones más tradicionales de la Navidad. Una de ellas son los tonos dorados, un color muy típico en estas fechas Puedes incluir bolas y cintas de este tono para conseguir un árbol luminoso. Pero eso sí, evita incorporarle demasiadas luces para que no resulte recargado. ¡El árbol debe destacar por sí solo!
Rojo y verde
Estos dos colores están tan presentes en la Navidad como el mazapán y los villancicos. Seguro que los encuentras decorando cualquier árbol de algún centro comercial o establecimiento, y la verdad es que podrían servirte de inspiración para el tuyo. Puedes aprovechar el verde de las ramas para colgar adornos rojos, como bolas, lazos, o figuras, y hacer esta combinación tan navideña. Si introduces en el árbol luces blancas y lo coronas con una estrella dorada, ¡conseguirás un árbol tan tradicional como bonito!
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Como limpiar el jardín de hojas secas
Las hojas secas, que aparecen en otoño en una sinfonía estacional, llegado el invierno son un problema que aqueja a muchos hogares en todos los rincones del país. Y deshacernos de ellas llega a ser una tarea agotadora, que generalmente dejamos para último momento.
En primer lugar, tenemos que saber un factor fundamental para la protección de nuestro jardín, en especial para el suelo. Las hojas secas crean un colchón que protege al césped (o pasto, o chipica (o chepica), lo que tengas, inclusive las flores y plantas) de nieves y granizos. Esta capa de hojas secas crea una cubierta que previene las heladas, gracias a una símil capa de aire que se forma entre las hojas muertas, preservando así el traspaso de las bajas temperaturas desde la tierra, y además ayudan a conservar la humedad del suelo.
Otro beneficio de las hojas secas es que, al romperse y descomponerse, logran abonar el suelo. Por estos motivos, si no te resultara inconveniente para la higiene o el disfrute de tu casa, la mejor idea es dejar las hojas en el suelo hasta que termine el invierno y la llegada de la primavera haga rebrotar la flora de tu hogar.
Pero, sin embargo si quieres eliminar las hojas secas de tu jardín, la mejor manera es la siguiente: En primer lugar, hay que rastrillas, y hacer grandes montones de hojas secas. Luego, hay que divertirse: caminar por encima de las hojas, invitando a tu pareja, a tus hijos, inclusive a tu perro. De esta forma vas a minimizar el tamaño de las hojas secas, optimizando el uso de las bolsas para sacarlas a la calle.
Si no quisieras caminarles por encima, podés ir colocándolas en un balde, tacho o contenedor metálico o plástico, e ir aplastándolas con el pie o con una zapa (u otro elemento), para luego volcar las hojas trituradas en los bolsones. Otra técnica consiste en, una vez trituradas, o bien divididas en montones más pequeños, “juntarlas” con la ayuda de la podadora de césped. Las máquinas de cortar el pasto te ayudan a triturar las hojas muertas, y te facilitan la tarea de embolsarlas.
