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Mundo | 5 ago 2025

ESTILOS

Síntomas silenciosos de la anemia

El agotamiento puede enmascarar señales tempranas de una alteración en la sangre responsable de síntomas como debilidad y dificultad para respirar


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Por: AGENCIA / SHD

El cansancio, la debilidad y la dificultad para respirar suelen atribuirse al ritmo de vida actual, pero estos síntomas pueden esconder un problema mucho más serio: la anemia.

Esta afección, que impide a la sangre transportar suficiente oxígeno, afecta a millones de personas y muchas veces se confunde con la fatiga común. Reconocer a tiempo sus señales es clave, ya que la anemia puede afectar a cualquier persona y suele ser la primera alerta de otros problemas de salud más graves.

La anemia se produce cuando la sangre no contiene suficientes glóbulos rojos sanos o hemoglobina, la proteína que transporta el oxígeno desde los pulmones a los tejidos corporales. Esta deficiencia impide que el organismo funcione normalmente y puede desencadenar síntomas como cansancio, palidez, debilidad, mareos y otros malestares, según mencionó Mayo Clinic.

Los glóbulos rojos se producen en la médula ósea y necesitan hierro, vitamina B12 y folato. La hemoglobina —rica en hierro— no solo da color rojo a la sangre: asegura la oxigenación y facilita la expulsión de dióxido de carbono.

Si sus niveles son bajos, los tejidos reciben menos oxígeno, lo que se traduce en fatiga persistente y otros síntomas que deterioran la calidad de vida. La anemia puede ser leve o grave, temporal o crónica y, en ocasiones, evoluciona lentamente, lo que dificulta la percepción temprana de sus señales.

Existen diferentes formas de anemia, cada una con orígenes distintos. Aparece cuando el cuerpo no cuenta con suficiente hierro para formar hemoglobina. Son especialmente vulnerables las mujeres con menstruación abundante, embarazadas, personas con hemorragias por úlceras, cáncer y quienes consumen analgésicos como aspirina con frecuencia.

Otra forma, la anemia por falta de vitaminas, surge cuando hay déficit de folato o vitamina B12. Algunas personas, además, no absorben bien la vitamina B12, lo que deriva en anemia perniciosa. La anemia por inflamación está vinculada a enfermedades crónicas como cáncer, VIH, artritis reumatoide, insuficiencia renal o enfermedad de Crohn.

Otras variantes menos frecuentes incluyen la anemia aplásica (cuando la médula ósea no produce células sanguíneas), las anemias ligadas a enfermedades de la médula como la leucemia, las anemias hemolíticas (por destrucción prematura de glóbulos rojos) y la anemia de células falciformes, una enfermedad hereditaria.

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