lunes 20 de abril de 2026 - Edición Nº551

Mundo | 18 ago 2025

ARTE Y CULTURA

Ollantaytambo: el pueblo inca que sigue vivo

En el Valle Sagrado, este asentamiento combina la grandeza arquitectónica del imperio inca con la vida cotidiana de sus actuales habitantes


Por: AGENCIA / SHD

Enclavado en el corazón del Valle Sagrado de los Incas, a 2,792 metros sobre el nivel del mar, Ollantaytambo es un testimonio único de la resistencia, la ingeniería y la continuidad cultural del imperio incaico. A diferencia de muchos sitios arqueológicos, este lugar no solo conserva su arquitectura milenaria, sino que también permanece habitado desde el siglo XV, convirtiéndose en uno de los últimos pueblos vivos heredados de los incas.

Diseñado bajo una estructura de cuadrícula perfecta, el trazado urbano de Ollantaytambo asombra por su precisión geométrica y funcionalidad. Sus calles empedradas, muros de piedra ensamblados sin mortero y canales de agua que aún fluyen con el diseño hidráulico original, continúan funcionando como hace más de 500 años.

Construido durante el mandato del inca Pachacútec, el sitio tuvo una triple función: ceremonial, agrícola y militar. Su importancia estratégica quedó demostrada en 1537, cuando Manco Inca Yupanqui, uno de los últimos líderes de la resistencia indígena, logró una de las pocas victorias frente a los españoles al inundar los campos de cultivo, impidiendo el avance de la caballería enemiga.

Los andenes agrícolas escalonados, que aún hoy se extienden por las laderas, fueron diseñados para aprovechar los microclimas del valle, permitiendo cultivar productos esenciales como maíz, papa y quinua. Esta ingeniería agrícola garantizaba la autosuficiencia alimentaria de la región.

Lo más sorprendente es que, a pesar de los siglos, las bases incaicas de muchas viviendas actuales siguen intactas. Familias locales continúan habitando estas estructuras ancestrales, manteniendo vivas costumbres, lenguas y formas de vida tradicionales.

Más que un sitio arqueológico, Ollantaytambo es una fusión viva entre el pasado y el presente, un punto obligado para quienes viajan rumbo a Machu Picchu, y un recordatorio de que la historia no solo se conserva en piedra, sino en las personas que la viven cada día.

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:
Más Noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias