Por: Agencia / YST
Aunque parezca increíble, hace casi dos mil años, en el Egipto romano del siglo II d.C., ya existía una figura que recuerda a las muñecas modernas. Conocida informalmente por algunos como la “Barbie egipcia”, se trata de una muñeca textil cuidadosamente elaborada y ricamente decorada, que ha fascinado tanto a arqueólogos como a visitantes del Ägyptisches Museum und Papyrussammlung (Museo Egipcio y Colección de Papiros) en Berlín, donde hoy se conserva.
Esta figura, que pudo haber servido como juguete, objeto ritual o símbolo de estatus, está confeccionada con lino y lana, y sorprendentemente, posee cabello humano real, un detalle que denota tanto realismo como sofisticación. Además, su cuerpo está adornado con pequeñas joyas de oro y detalles en cuero dorado, lo que indica que perteneció a una familia acomodada de la época.
“La muñeca no solo es un testimonio del arte textil antiguo, sino también una ventana a las costumbres sociales y culturales de los niños en el Egipto bajo dominio romano”, explican curadores del museo.
La muñeca también conserva restos de pintura, posiblemente para detallar rasgos faciales o prendas, lo que refuerza la idea de que era una figura valiosa tanto por su estética como por su simbolismo.
Su hallazgo y preservación permiten reflexionar sobre la conexión entre la infancia antigua y moderna, mostrando que la necesidad de crear representaciones humanas en miniatura —como medio de juego, aprendizaje o expresión social— ha sido constante a lo largo de la historia.
La “Barbie egipcia” no solo despierta la curiosidad del público por su antigüedad y detalles únicos, sino que también recuerda que la creatividad, el afecto y el lujo han sido parte de la vida cotidiana incluso en las civilizaciones más antiguas.