Por: ALEJANDRO RAMOS MAGAÑA / SHD
La renovación urbana y la revitalización de zonas naturales, cascos históricos, colonias decadentes y corredores culturales y académicos, se mantienen rezagados en las principales ciudades de México.
Los instrumentos de planificación y desarrollo urbano (junto con el desarrollo económico), no han logrado consolidar programas estratégicos que faciliten los cambios y transformaciones urbanas del siglo XXI. Solo hay “parches” urbanos que indican nuevos desarrollos, modernos, pero sin conexión con el tejido de la propia ciudad.
Prácticamente en todas las ciudades capitales de México existe la falta de visión en las normativas del uso del suelo. En casos donde hay déficit de suelo urbanizable (Ciudad de México), se debería impulsar la normatividad de mayor altura y densidad, así como favorecer los cambios de uso de suelo.
Por ejemplo, es sabido que el costo de la vida continúa en ascenso en las metrópolis, ya que existe un aumento sistemático del suelo y de las construcciones. Y ante esto, los expertos urbanistas nos dicen que, por lo menos, se debería fortalecer la colaboración entre gobiernos, grupos desarrolladores y de la construcción (de vivienda asequible), así como compradores de vivienda para establecer nuevos modelos de desarrollo económico-urbano orientados a la transportación.
Desde mediados de la década de los 70, los urbanistas ya advertían de los riesgos por la tendencia acelerada de crecimiento urbano desordenado de potenciales Zonas Metropolitanas, como la del Valle de México (ZMVM), Guadalajara, Monterrey, Tijuana, Saltillo, Puebla, Oaxaca, Xalapa, Veracruz puerto, Mérida y Cancún, entre otras.
Las políticas públicas de entonces no pudieron darle un orden, una planeación sustentada en marcos jurídicos, ecológicos, económicos, administrativos, de salud y servicios, entre ellos la movilidad. El fenómeno de los desafíos del desarrollo urbano en general superó a la agenda pública. En las zonas céntricas de las ciudades se generó un acelerado despoblamiento e hizo crisis la escasez de vivienda asequible. Faltó y ha faltado el desarrollo de un plan metropolitano que reformule la expansión urbana horizontal por una proyección espacial y de movilidad integral.