lunes 27 de abril de 2026 - Edición Nº558

Mundo | 30 sep 2025

México

Mexiquillo y su mágico Jardín de Piedras

Formaciones volcánicas esculpidas por el tiempo convierten a este rincón de Durango en un escenario único de naturaleza y misterio


Por: Agencia / YST

Enclavado en el Parque Natural Mexiquillo, en el municipio de Durango, se encuentra uno de los paisajes más sorprendentes del norte del país: el Jardín de Piedras. Este sitio es un verdadero espectáculo natural donde enormes formaciones rocosas de origen volcánico se alzan entre bosques de coníferas, creando un contraste que cautiva a quienes lo visitan.

Las rocas, moldeadas por millones de años de erosión causada por el viento y el agua, adoptan formas caprichosas que recuerdan siluetas humanas, animales o esculturas abstractas. Esta peculiaridad ha llevado a que el lugar sea conocido como un “jardín” natural, donde cada visitante encuentra figuras distintas dependiendo de su imaginación.

El Jardín de Piedras no solo es un atractivo visual, también representa una invitación al contacto con la naturaleza. Sus senderos permiten recorrer tranquilamente el área, mientras el entorno boscoso ofrece un ambiente de paz ideal para el senderismo, la fotografía y el descanso lejos del ruido de la ciudad.

El Parque Natural Mexiquillo es reconocido por su riqueza paisajística, y el Jardín de Piedras se ha consolidado como uno de sus principales emblemas. Ya sea para una visita en familia, con amigos o en solitario, este rincón de Durango combina historia geológica, belleza natural y la oportunidad de disfrutar al aire libre en un entorno privilegiado.

Además de su atractivo natural, el Jardín de Piedras se ha convertido en un referente turístico que impulsa la economía local, atrayendo a visitantes nacionales e internacionales interesados en ecoturismo y aventura. La zona cuenta con servicios básicos, guías y actividades que complementan la experiencia, como recorridos en bicicleta de montaña o cabalgatas por el parque.

El lugar también guarda un importante valor científico y cultural, pues sus formaciones geológicas permiten estudiar la historia volcánica de la región, mientras que la cosmovisión local lo vincula con leyendas y relatos que enriquecen el imaginario popular. Así, el Jardín de Piedras no solo es un destino para admirar la naturaleza, sino también un espacio donde convergen ciencia, cultura y turismo sustentable.

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