Por: AGENCIA
Ubicada en el Estado de México, Teotihuacán es considerada una de las ciudades prehispánicas más impresionantes del continente. Su legado arquitectónico, cultural y simbólico continúa asombrando a investigadores y visitantes de todo el mundo.
Entre sus construcciones más emblemáticas destaca la Pirámide del Sol, reconocida como la tercera pirámide más grande del mundo por volumen. Su imponente estructura domina el paisaje y refleja el alto nivel de conocimiento arquitectónico alcanzado por esta civilización.
Otro de los elementos centrales es la Pirámide de la Luna, situada al final de la Calzada de los Muertos, una extensa vía que conecta los principales templos y plazas de la ciudad. Este eje urbano evidencia una planificación meticulosa y una profunda carga simbólica.
Durante su apogeo, Teotihuacán llegó a albergar entre 100,000 y 200,000 habitantes, lo que la convirtió en una de las ciudades más grandes de su tiempo. Su compleja organización social y urbana la posicionó como un referente en la región.
El arte también tuvo un papel fundamental en esta cultura. Sus murales, esculturas y relieves muestran una avanzada expresión simbólica, con representaciones de deidades, animales y elementos de la naturaleza que aún hoy son objeto de estudio.
Además de su relevancia religiosa, Teotihuacán fue un importante centro político y comercial. Su influencia se extendió por gran parte de Mesoamérica, dejando huella en otras culturas incluso después de su declive alrededor del siglo VII.
A pesar de su abandono, la ciudad no perdió su importancia. Civilizaciones posteriores la consideraron un sitio sagrado, lo que contribuyó a preservar su legado a lo largo de los siglos.
Hoy en día, Teotihuacán es uno de los destinos turísticos y arqueológicos más visitados de México, un espacio donde la historia, el misterio y la grandeza de una antigua civilización continúan cautivando al mundo.