Por: REDACCIÓN
La ganadería nacional atraviesa una de sus crisis sanitarias más severas tras la expansión del gusano barrenador de ganado (GBG), plaga que ya ha sido confirmada en 23 entidades del país, de acuerdo con el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).
Hasta el corte del 11 de abril se reportan mil 188 casos activos en territorio nacional, siendo el ganado bovino el más afectado con 684 registros, lo que ha generado pérdidas económicas que superan los mil 200 millones de dólares debido a la caída en exportaciones.
El estado de Chiapas encabeza la lista con 6 mil 402 casos acumulados desde noviembre de 2024, seguido por Oaxaca y Veracruz, en un contexto donde ya se contabilizan más de 20 mil brotes a nivel nacional, lo que ha encendido las alertas sanitarias.
La situación se agravó tras el cierre de la frontera por parte del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), afectando principalmente a estados exportadores como Chihuahua, Durango y Tamaulipas, donde el flujo comercial de ganado en pie ha quedado prácticamente detenido.
Autoridades sanitarias advierten que el brote no solo afecta al ganado bovino, sino también a otras especies como perros, cerdos, caballos, ovinos, caprinos y felinos, lo que complica las acciones de control y erradicación en el campo mexicano.
En estados como Guanajuato, Querétaro, Hidalgo, Zacatecas y Nayarit se mantiene la vigilancia epidemiológica ante el avance del brote hacia nuevas regiones del país, lo que confirma la expansión continua de la plaga hacia el centro y norte del territorio.
Finalmente, las autoridades han reforzado las estrategias de contención mediante la liberación de moscas estériles y la inspección en ranchos y puntos de movilización, al tiempo que se exhorta a los productores a reportar de inmediato cualquier caso sospechoso para frenar la propagación del gusano barrenador.