Por: JESÚS VÁZQUEZ
La señora Guadalupe Nájera, junto a su hija Karen Sanlucas, continúan una tradición familiar de más de 50 años en la elaboración y venta de pastelitos, un legado que inició con su madre, originaria de Simojovel, Chiapas.
En sus inicios, su madre vendía en la primaria Niños Héroes y también realizaba pedidos desde casa. Tras su fallecimiento, la tradición continuó con su tía, quien se ubicaba frente al auditorio de básquetbol, manteniendo viva la receta y el esfuerzo familiar.
Hoy en día, Guadalupe y Karen siguen llevando estos sabores a la colonia Los Robles, así como recorriendo calles del mercado, el centro, hospital y periférico. Además, elaboran pedidos para fiestas, consolidándose como mujeres emprendedoras que preservan con orgullo el legado familiar.