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Palenque

Rudes 5.3: el rapero que encontró en Palenque un hogar para su arte

Fernando Andrade, mejor conocido en el ámbito artístico como Rudes 5.3, lleva más de 10 años dedicado al rap, una pasión que nació desde su juventud en los barrios de Naucalpan, Estado de México, donde comenzó a descubrir el poder de las palabras y la expresión musical.

El artista recuerda que sus primeros acercamientos al rap ocurrieron en los populares “peseros” de la Ciudad de México y Naucalpan, donde jóvenes improvisaban rimas acompañados de beatbox mucho antes de que existieran las bocinas Bluetooth. En aquel entonces, Fernando tocaba la guitarra, pero fue en esos espacios donde comenzó a interesarse por la poesía, la improvisación y la construcción de mensajes a través de la música.

“Actualmente lo que hago es freestyle, que es jugar con las palabras, relacionar lo que uno ve y convertirlo en poesía. Todo es con respeto”, comenta el rapero, quien considera que esta disciplina es una herramienta creativa que permite expresar sentimientos, ideas y experiencias de vida.

Originario del barrio El Molinito, en Naucalpan, Rudes 5.3 ha recorrido diferentes estados de la República Mexicana llevando su música. Sin embargo, hace cuatro años encontró en Palenque un lugar especial para establecerse y continuar desarrollando su proyecto artístico.

“Palenque es un lugar muy cálido, no solo por el clima. Me ha conquistado por su gente, sus ruinas, su cultura y todo lo que representa. Las personas son muy apapachadoras”, expresa con cariño sobre el municipio que hoy considera parte importante de su vida.

Actualmente trabaja en la producción de un nuevo EP que reunirá canciones inspiradas en distintas etapas de su proceso personal y artístico. Asimismo, agradece a todas las personas que han formado parte de su camino y han apoyado su crecimiento dentro de la escena musical.

Finalmente, hace un llamado a quienes aún tienen una percepción negativa del rap, recordando que este género es una forma legítima de expresión artística. “El rap no debe ser para atacar a las personas, sino para transmitir mensajes positivos, crear conciencia y compartir experiencias”, concluye.

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